viernes, 25 de febrero de 2011

Sobre el orden hegemónico en las ciudades (Iconoclasistas)

1. La alienación es un concepto útil para intentar explicar por qué aceptamos sin cuestionar nuestra participación en un tipo de sociedad que en sus estructuras más básicas es hondamente desigual e injusta. Estar alienados implica no sólo ser tomados como objetos intercambiables en un proyecto de vida ideado en beneficio de otros. También describe nuestro modo de reaccionar ante las exigencias de un mundo que nos encuentra concentrados en nosotros mismos, caminando rápido para llegar primero, inalterables frente a las necesidades ajenas y sólo animados por la necesidad de calmar la voracidad consumista.

2. La ciudad se modela de acuerdo al orden hegemónico del neoliberalismo. Vivir en ella implica sumergirse en un sistema de interpretación del mundo que nos propone modos de vida regidos por el predominio del capital sobre todas las áreas de la existencia. La forma rápida de estar incluidos nos viene dada prioritariamente por el consumo, el cual nos permite compartir con otros un mismo “estilo de vida” ideado por el marketing y la publicidad, y difundido por la televisión, radios, revistas o diarios.

3. A partir de la expansión y renovación continua de necesidades ficticias, se consolida la sociedad de consumo. La producción va variando mediante investigaciones de mercado y consultoras de marketing que construyen nichos de consumo (targets). La publicidad acompaña esta operatoria a partir de la construcción de mundos atractivos que ofrecen nuevas “sensaciones” para satisfacer deseos con productos que prometen hacernos “libres”, “veloces”, “atractivos”, “inteligentes”, etc.

4. La publicidad construye una opinión sobre el mundo, sobre uno mismo y sobre los demás, incitando a participar de una forma de vida que nos permita diferenciarnos socialmente, en la forma de vestir, de comer, de hablar, etc. A la vez que moldea deseos y gustos, muchas veces manipulando la imagen de la mujer como objeto de seducción, oculta la explotación y alienación laboral en la producción. Su principal objetivo es inducir al consumo para ampliar el mercado de grandes empresas y colocar la mayor cantidad de productos en distintas partes del mundo con el fin de incrementar su margen de ganancia.

5. El manejo de las imágenes es uno de los instrumentos más poderosos y efectivos que utiliza el poder (económico, político y cultural) para conseguir una adhesión al pensamiento dominante. El papel de la publicidad es esencial porque construye espacios de representación en los cuales no sólo difunde una imagen amable del consumo y un prototipo del ciudadano-consumidor exitoso, sino que también naturaliza la dinámica competitiva del capitalismo, estimulándonos a adquirir productos que nos distingan de aquellos que no tienen la posibilidad de consumir.

6. Las principales vías de difusión de la publicidad son los medios masivos de comunicación. Estos buscan generar un excedente a partir de la producción y difusión de una maquinaria de imágenes, significaciones, visiones sobre el mundo y relatos sobre la realidad, que tienen como horizonte más próximo la satisfacción de intereses económicos y/o políticos. Los conglomerados mediáticos -con emisoras de radio, canales de televisión y cable, internet, etc.- tienden a homogeneizar la información que distribuyen instituyendo una creciente influencia sobre la conformación de la opinión pública.

7. Los sistemas de representación mercantilistas ideados por el marketing nos ubican en estructuras que promueven sentidos legitimados desde el poder como los correctos y triunfantes para vivir en el mundo. El objetivo es regular la libertad individual a partir de la imposición sutil de formas de ser, de actuar, de pensar y de transitar por los paisajes urbanos. Para continuar siendo parte, entramos en un movimiento de producción y consumo ilimitados en donde la técnica alienta el anonimato, permitiendo y facilitando el control por parte de las tecnologías institucionales.

8. El dominio del capital se extiende a todos los ámbitos de la vida alterando y formateando la identidad social. La subjetividad es mutilada y queda recluida en las planillas de las consultoras que mediante encuestas nos clasifican y ordenan de acuerdo a una serie de parámetros (ingresos, zona de residencia, tipo de vivienda, posesión de automóvil, tipo de trabajo, etc.), con miras a evaluarnos como potenciales clientes de algún producto “novedoso” pronto a salir al mercado.

9. Una de las formas de mantener el recambio de productos, objetos y servicios es la variación de ofertas a partir de los cambios en la moda. Ella custodia los mecanismos de aceleración del tiempo de rotación en la producción y las aceleraciones paralelas en el intercambio y el consumo. El mejoramiento en los dispositivos de comunicación y de información, la racionalización en las técnicas de distribución -que permiten aumentar la velocidad en la circulación de mercancías a través del sistema de mercado- y las operaciones de banca electrónica y dinero plástico que aceleran el flujo inverso de dinero facilitan estos movimientos.

10. Formamos parte de un orden hegemónico cuyo fin es extraer ganancia para que otros se apropien de ella. Esto implica vivir bajo una coacción gestionada mediante la amenaza constante de descarte o reemplazo. Obligados a hacer malabares para acomodarnos lo mejor posible en el estrecho sistema de inclusión, nuestra participación se orienta sólo en una determinada vía, lo cual nos empuja a un laberinto del cual es muy difícil encontrar la salida.

11. La fuerza de trabajo es una mercancía más que se compra y se vende en el mercado. Las formas laborales que dominan en la actualidad están marcadas por la precariedad expresada en las diferentes modalidades de contratación a corto plazo, el trabajo en negro, los bajos sueldos y la explotación. Esta situación provoca un brutal aumento de la desigualdad que arrastra a sectores medios y aplasta aún más a sectores históricamente desfavorecidos, ocasionando el surgimiento y la consolidación de marginación y desempleo.

12. En nuestra ciudad el espacio público, lugar donde se organiza la experiencia colectiva, está vallado, amenazado, mercantilizado. De la misma manera que el reloj lleva la cuenta del paso de las horas, minutos y segundos, sincronizando la duración de nuestras acciones y sometiéndonos a la disciplina y al cumplimiento de metas y objetivos en un tiempo racionado, el orden dominante determina las formas en las cuales el cuerpo se hace presente, reprimiendo aquellas que alteren la visión hegemónica mediante el uso de violencia física y simbólica.

13. Los Estados actuales solo quieren ciudadanos-consumidores en la calle y por este motivo se regula el tránsito por el espacio público castigando la permanencia y la apropiación. El temor al afuera nos lleva a aislarnos y a buscar la matriz protectora de nuestro hogar. Allí somos víctimas fáciles de las representaciones e ideologías de los medios masivos de comunicación, que difunden y refuerzan la imposición de una subjetividad de mercado.

14. Los flujos de producción y consumo se aceleran e incrementan los desperdicios. Aquellos que pueden acceder a estos mundos de promesas siempre incumplidas se erigen en los grandes defensores del orden, demandando la protección de sus bienes y tomando -muchas veces- la defensa en sus manos.

15. La reclusión en el hogar se justifica y alienta a partir de la llamada “ideología de la inseguridad”, difundida y amplificada por los medios de comunicación, que informan sobre casos de violencia urbana reforzando la retracción y el encierro. La calle se rehúye como espacio peligroso, de amenaza constante, actitud que marcha paralela al incremento de cerraduras, rejas, alambres de púa, circuitos cerrados de vigilancia y seguridad privada.

16. La exigencia de “mano dura” agudiza la prohibición de manifestarse en espacios públicos y refuerza la política de criminalización de la protesta. La intención del poder estatal de restringir la ocupación y el uso no disciplinado de espacios públicos se manifiesta en la prohibición de cortar las calles con amenaza de represión directa y sanción. También se hace patente en el enrejado de las plazas públicas, acompañado de desalojos de los puestos de venta ambulante y de la gente que allí duerme; en la inhabilitación de espacios para recitales y actividades orientadas hacia los jóvenes; y en el crecimiento especulativo de la construcción que provoca el desalojo de espacios recuperados con fines sociales y políticos.

17. El desplazamiento a través de la metrópolis condiciona nuestros sentidos. Sobreestimula la vista y el oído -obligados a permanecer atentos a los cambios, las interrupciones, las amenazas de vehículos, transeúntes y escollos varios- y atrofia nuestro gusto y olfato por la obscena oferta de productos innecesarios. También ejerce una influencia sobre nuestro modo de ser volviéndonos individualistas, egoístas, violentos, interesados, adictos al trabajo y a la adquisición de una cantidad cada vez mayor de objetos.

18. La geometría urbana impone una dirección al uso del cuerpo y del espacio. Orienta la circulación para evitar el derroche de tiempo y encauzar nuestras actividades a fin de alimentar la lógica de acumulación capitalista o, por lo menos, de no interrumpirla. La tecnología coopera reforzando el control cuando, por ejemplo, nos desplazamos llevando un celular y la señal del aparato es captada por las diferentes antenas, resultando muy simple ubicar espacial y temporalmente a cualquier sujeto.

19. Cada vez son más las muletas que necesitamos para poder vivir “plenamente”, o tan plenamente como nos lo vende el mercado. Nos convertimos en seres híbridos mitad humanos-mitad máquinas, amparados por objetos que nos auxilian a la hora de llevar adelante las exigencias sociales. Estamos siempre disponibles si tenemos un celular, siempre entretenidos con nuestro i-pod, siempre alienados y más pendientes del mensajito de texto que acabamos de recibir que de lo que pasa alrededor. Nuestro contacto con la realidad se media aún más a partir de toda la tecnología con la cual intentamos lidiar el vacío existencial.

20. El uso adictivo de las nuevas tecnologías refuerza el modo de ser engendrado por el capitalismo: la inhumanidad del no contacto, el utilitarismo, la falsa percepción de la realidad y el culto al individualismo. Como grotescas extensiones de nuestro ego, mostrarían al mundo nuestro “éxito” material y nos proporcionarían la posibilidad de dar un paso más hacia la felicidad de mercado.

21. En este trágico intento por evitar un contacto humano no deseado hay un fiel cómplice para quienes pueden pagar por su compañía: el automóvil. Con la misma lógica que el sistema impone a un individuo el continuo movimiento el auto nos traslada de un sitio a otro. Y en estos recorridos los automovilistas son víctimas fáciles del embotellamiento del tráfico, los choques y amenazas, que tornan este “privilegio” en una condena de disputas constantes, violencia y agresión.

22. El tránsito por las vías de circulación de la ciudad es lento y trasladarse de un lugar a otro se convierte en una odisea, exacerbada por la gran cantidad de vehículos públicos y privados que se desparraman por doquier. Estos medios de transporte producen una gran demanda de combustible que potencia la crisis energética del país y agrava la contaminación derivada de las emisiones de gases de efecto invernadero y el calentamiento global.

23. Vivir en la ciudad nos expone a exigencias sociales que promueven el desarrollo de enfermedades afines: stress, ataques de pánico, ansiedad, transtornos mentales, dificultades cardíacas, problemas de peso, etc. Las anestesiantes invenciones de la industria farmacéutica nos ofrecen un alivio momentáneo a nuestro malestar. Son fundamentalmente los psicofármacos (antisicóticos, ansiolíticos, antidepresivos) los que nos proveen de la conformidad para aceptar todas nuestras desdichas, frustraciones, preocupaciones y seguir adelante sin chistar.

24. El malestar rumiado durante la semana intenta mitigarse los fines de semana, cuando acudimos ávidos de relax y satisfacción al paraíso del consumidor fanático: los shopping. Estos monumentales escaparates de paseo, consumo y falta de la libertad se brindan como espacios públicos custodiados y con condiciones ideales para la compra. También invitan a una edulcorada diversión a cargo de los productos de la industria cultural con juegos infantiles pagos, complejos de multicines pochocleros y el patio de comidas rápidas y caloríferas.

25. La ciudad capitalista se sostiene sobre procesos de circulación de capital, flujos de consumo, mercancías y cuerpos; y resulta necesario conocerla para poder establecer grietas en su estructura; develarla no sólo en lo concerniente a su planificación sino también en la influencia de intereses económicos y políticos de empresas, sectores financieros y estatales; exponer la forma en la cual obedecemos a un standard que beneficia a pocos para dejar de aceptar con resignación un escenario que produce mayoritariamente exclusión, pobreza y desigualdad.

26. Una gran parte de la población se ve privada no sólo del consumo sino básicamente de la satisfacción de sus derechos más elementales (trabajo, vivienda, salud y educación). Vivimos en una sociedad donde la naturalización de la injusticia y la pobreza refuerzan el no cuestionamiento de los mecanismos que las producen. Esto permite la generación de políticas sociales y económicas que aumentan la desigualdad y mantienen a una gran cantidad sobreviviendo de una sociedad del desecho.

27. Los pobres son quienes más padecen la contaminación generada por los desperdicios de una producción sin controles y la subsiguiente generación de basura. Ellos viven cerca o sobre los basurales. Están lejos de poder comprar agua envasada, que necesitan por la ausencia de redes de agua potable o la contaminación de las napas. Sufren la podredumbre atmosférica provocada por los gases emanados en la descomposición de los residuos, y están amenazados por las enfermedades que transmiten los animales atraídos por la basura.

28. A pesar de toda la evidencia en contra se pretende invisibilizar la pobreza. La mayoría se habitúa a su existencia (“pobres siempre hubo”); otros ensayan estrategias asistencialistas y, los menos, se encierran en countries y barrios privados construidos como fortalezas, protegidos del exterior mediante muros de gran altura con puestos de vigilancia y sistemas permanentes de custodia a cargo de agencias privadas. Las mejoras en los centros urbanos degradados muchas veces terminan con la expulsión de sus habitantes cuando se vislumbra la posibilidad de reestructurar esas zonas precarias con fines residenciales y comerciales para personas de altos ingresos (gentrificación).

29. Ya nadie se cree la mentira de que el crecimiento de unos producirá un “derrame” de la riqueza para todos, ni la farsa de que “no trabajan porque no quieren”. No toleraremos la imposición de “ganarnos la vida”. ¿Ganársela a quién? Esto no debería ser una competencia, ni una disputa en la cual hay ganadores y perdedores, pero el poder dominante así la plantea.

30. No pretendemos generar una visión paranoica de la ciudad que nos ponga en el lugar de víctimas, sino que apuntamos a relevarla como un espacio de interacción de sujetos, vínculos y contradicciones a partir de los cuales es posible abrir espacios desde donde crear y resistir. Por eso proponemos una reflexión articulada y una comprensión que destape la letrina de producción, circulación, consumo y desecho, y nos brinde un conocimiento crítico que nos permita accionar.

Fuente: http://iconoclasistas.com.ar/2010/01/03/la-alienacion-en-la-ciudad-capitalista-en-treinta-puntos/

martes, 22 de febrero de 2011

"Milton Santos (1926-2001), un hombre necesario.." (www.antroposmodernos.com)

En la última semana del pasado mes de junio la red de internautas se llenó de mensajes transmitiendo por toda Latinoamérica y Europa la noticia del fallecimiento de una de las más ilustres personalidades de las ciencias sociales del siglo XX, el geógrafo brasileño Milton Santos. Como recordaba en su comunicado la Presidenta de la Asociación de Geógrafos Brasileños, despedíamos a un intelectual que pensó y luchó por un mundo diferente del actual, por un mundo mejor, por un tiempo más lento, por una convivencia más solidaria, por un respeto a las diferencias, por una nueva forma de vivir esta nuestra historia y nuestra geografía, por una globalización distinta donde la ciudadanía sea plena y donde el espacio para la emoción sea posible.

La desaparición de Milton Santos deja un importante vacío en la cultura del naciente siglo XXI, privada de uno de sus más genuinos valores. Geógrafo lúcido y brillante, sus opiniones se caracterizaban por la firmeza y la profundidad de su juicio, cualidades que se distinguen también en sus numerosos escritos. Las propuestas de Milton Santos constituyen una fuente inagotable de estimulantes ideas que a nadie dejan en la pasividad.

Nació en Brotas de Macaúbas, en la brasileña Chapada Diamantina, en el Estado de Bahía, en 1926. En Salvador cursó sus primeros estudios así como los universitarios; siguió éstos en la Facultad de Derecho de la Universidad Federal de Bahía, dándoles término en 1948. Sin embargo, no se desarrollaría en el campo del derecho la vocación de Milton Santos, sino en el de la enseñanza. En 1954 ingresó como profesor de la Facultad Católica de Filosofía de Salvador de Bahía. Allí tendría ocasión de convivir con maestros franceses de geografía, manteniendo un encuentro seminal del que nació su determinación de dedicar su atención a esa ciencia.

Desde ese momento la vida de Milton Santos se ha descrito como una secuencia de triunfos y contratiempos, de honras y sinsabores. Doctor en Geografía por la Universidad de Estrasburgo, Francia (1958); Profesor (1960) y catedrático (1961) de Geografía en la Universidad Federal de Bahía; Presidente de la Comisión de Planeamiento Económico de ese Estado, en 1962. Lector ávido, observador infatigable, viajero forzoso, exiliado en Francia, en 1964, durante esta década y la de los setenta acumuló conocimientos y experiencias en Europa y África, y en las Américas latina y sajona. Maître des Conférences Associé de Géographie en la Universidad de Burdeos, Francia (1967); Profesor de Geografía de la Universidad de Paris, Sorbonne (1968); Research Fellow del Massachussetts Institute of Tecnology, EE.UU. (1971); Full Visiting Professor, en la Universidad de Toronto, Canadá (1972); Profesor de la Universidad Nacional de Ingenieros, en Lima (1973); Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales en la Universidad Central de Venezuela (1974); Profesor de la Universidad de Dar es Salam, Tanzania (1974); Profesor Invitado de la Universidad de Campinhas, Sâo Paulo (1975); Profesor de Geografía y Planificación Urbana en la Columbia University, de New York (1976)... A finales de los años setenta regresó a Brasil, integrándose en la actividad académica con plenitud. Primero como Profesor invitado de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Sâo Paulo (1978); después, como Profesor titular visitante de la Universidad Federal de Río de Janeiro (1979); y finalmente como Catedrático de Geografía Humana en la Universidad de Sâo Paulo, institución en la que desarrollaría una fecunda labor académica hasta el final de sus días.

Extensa producción bibliográfica: originalidad, rigor y viveza

Su pensamiento sobre la disciplina y sobre los problemas sociales de la segunda mitad del siglo XX están recogidos en una extensa producción bibliográfica que sobresale por su originalidad, rigor y viveza. Milton Santos escribió más de cuarenta libros, varios de ellos con aportaciones teóricas en el campo de la Geografía Humana y del Urbanismo de gran relevancia. Su bibliografía incluye además varias decenas de ensayos y otras tantas colaboraciones en libros colectivos y en la prensa diaria, así como dos centenares de artículos en revistas especializadas. Su herencia intelectual está compendiada en uno de sus últimos libros, "A natureza do espaço. Técnica e tempo. Razâo e emoçâo", de la editora brasileña Hucitec, de 1996, traducido ya al castellano y publicado recientemente por Ariel.

El reconocimiento internacional de su magisterio le hizo acreedor de distinciones académicas en Europa y Latinoamérica, honrado con la investidura de Doctor Honoris Causa por las universidades de Toulouse, en Francia; Complutense de Madrid y de Barcelona, en España; Federal de Bahía; Federal de Sergipe; Federal de Río Grande do Sul, Estadual do Ceará, de Passo Fundo y Estadual del Sudoeste de Bahía, en Brasil; y de Buenos Aires, en Argentina. Por último, en 1994, recibió el Premio Vautrin Lud, la más preciada distinción científica internacional en el campo de su disciplina, la Geografía.

El libro jubilar "O mundo do cidadâo. Um cidadâo do mundo", con el que colegas de diversas partes del mundo, profesores, y alumnos de la Universidad de Sâo Paulo, festejaron su septuagenario, contiene también el testimonio de la presencia de Milton Santos en España desde mediados de los ochenta. Por esas fechas Milton Santos acababa de retomar la docencia en la capital paulista. Sus propuestas de entonces no eran desconocidas por los geógrafos españoles. En la bibliografía universitaria de nuestro país era ya profusamente citado y manejado un libro pionero, editado por Oikos-Tau en Barcelona con el título de Geografía y economía urbanas en los países subdesarrollados (1973), sin duda uno de los más entrañables para su autor, así como su contribución sobre "La urbanización dependiente en Venezuela" incluida en el libro de M. Castells Imperialismo y urbanización en América Latina publicado en ese mismo año por Gustavo Gili. Otras obras suyas -L'espace partagé (1975), Por uma geografía nova (1978), Pobreza urbana (1978), El trabajo del geógrafo en el Tercer Mundo (1978), Espaço e sociedade (1979), Economía Espacial (1979), Pensando o espaço do homem (1982), Ensaios sobre a urbanizaçâo latinoamericana (1982)- habían tenido menos difusión. Conocedor de esta situación, Milton Santos no dudó en aceptar la primera de las invitaciones que le cursaríamos, a fin de participar en nuestros incipientes debates sobre los enfoques teóricos y metodológicos que se aplicaban, en esos momentos, al análisis del proceso de urbanización de América Latina.

Jornadas sobre urbanización y subdesarrollo en Iberoamérica

Con ese objeto convocamos unas "Jornadas sobre urbanización y subdesarrollo en Iberoamérica", que se celebrarían en el campus albacetense de la Universidad de Castilla-La Mancha, durante el duro febrero de 1986. En ellas participaron como ponentes John Cole y Milton Santos; y en los animados debates que siguieron a sus presentaciones, también varios colegas españoles que enseguida ganarían su amistad y aprecio.

No olvido mi primer encuentro, en el aeropuerto de Madrid, con nuestro invitado. Embutido en su elegante gabán azul marino, se protegía del duro contraste entre el tórrido verano paulista, que acababa de dejar, y nuestro gélido invierno. Tuvimos después un amistoso e inevitablemente corto paseo por las calles del Madrid de los Austria, antes de iniciar la venida a Albacete, destino final de este viaje.

El ciclo sirvió para que el Profesor Milton Santos dejara constancia de su lúcido raciocinio y de las preocupaciones científicas que guiaban su pensamiento en aquellos momentos. Habló de las características del Nuevo Orden Internacional, de la "mundialización" de los fenómenos sociales, de la interconexión creciente entre los hechos que se producen en lugares distantes del planeta. Entrada la segunda mitad de la década de los ochenta, advertía que estábamos asistiendo a un conjunto de cambios profundos, generalizados e inmediatos, extendidos a todas las latitudes y a escala mundial, cuya primera consecuencia era la de acentuar las relaciones dependientes. Recordó la creciente importancia de la información, en esas circunstancias, y la emergencia de una "sociedad informacional" cuya originalidad estribaba en que confería un nuevo significado a todos los objetos geográficos y a las distribuciones espaciales.


Para ilustrar el desempeño de estos fenómenos, seguidamente presentó una expresiva descripción de algunos procesos característicos de la situación de las grandes metrópolis, ejemplificados con el caso de Sâo Paulo, la ciudad que, después de Bahía, tal vez gozó en mayor medida del aprecio de nuestro invitado. Destacó la distribución por el espacio urbano de las clases sociales y de los niveles de renta de su población; señaló algunas consecuencias derivadas del tamaño de las ciudades metropolitanas sobre sus moradores más pobres, sobre la accesibilidad, sobre su desigual participación de los servicios urbanos. Hizo observar las relaciones existentes entre tamaño y especulación, el rápido aumento del valor del suelo en las desfavorecidas periferias de las ciudades cuando las inversiones de capital mejoran sus infraestructuras, y la aparición simultánea de un proceso de expulsión de sus moradores insolventes hacia otros lugares más lejanos, degradados y desnudos.

Finalmente, en la última de sus presentaciones habló de la inconsecuencia de las propuestas de planificación importadas desde el "Norte" por los países subdesarrollados, y de la conveniencia de recurrir a otros modelos, autóctonos, para relegar la inútil "modernidad por imposición" de los primeros. Destacó, con el vibrante y sugestivo tono de su discurso, el papel del geógrafo en la planificación y cuál debe ser su objetivo prioritario, invitando a nuestra comunidad científica a mostrar ante el resto de las disciplinas las modalidades de productividad espacial aplicable a cada país. Hubo oportunidad de discutir sobre otros temas, sobre los cambios que se sucedían en el territorio y sobre la necesidad de olvidar los "pre-juicios", que, como él decía, son los padres de una inercia social a la que hay que hacer frente con la acción. En ese terreno intelectual y emocional se movía Milton Santos en esos momentos.

Poco después, en el otoño de 1990, regresó de nuevo a La Mancha para participar en dos ciclos. Primero, en la reunión del grupo de trabajo de "Estudios Regionales" del CEISAL, que organizó el Departamento de Geografía de la Universidad regional en la histórica ciudad de Almagro, y después en Albacete, en un ciclo de conferencias, que impartiría acompañado del regionalista chileno Sergio Boisier. Sus obras de esa etapa daban testimonio de su espléndida madurez intelectual: Espacio y método (1985), O espaço do cidadâo (1987), Metamorfoses do espaço habitado (1988), Metrópole corporativa fragmentada. O caso de Sâo Paulo (1990).

Reflexión y convivencia en Almagro

En la reunión de Almagro, a lo largo de unos días de reflexión y convivencia quedó de manifiesto que el pensamiento de Milton Santos se había enriquecido aún más y, en los debates del grupo de trabajo, sus opiniones, que surgían con una clamorosa delicadeza no exenta, en ocasiones, de fina ironía, describían trazos fulgurantes y esclarecedores. Puso de nuevo en cuestión las consecuencias de las interrelaciones entre la revolución tecnológica y el territorio, y el modelo de las nuevas realidades espaciales específicas de nuestro tiempo. Su marco teórico era perfecto. En la fase actual de la historia (el período científico-técnico) el espacio geográfico, al que atribuía un papel privilegiado e identificaba como "medio científico-técnico informacional", acentuó su condición de lugar de encuentro entre el pasado y el futuro. Los nuevos signos, que definían este tiempo y, a la vez, configuraban nuestro espacio, eran la percepción de la simultaneidad de los acontecimientos a escala global, la unicidad y universalidad de la técnica, la mundialización de las plusvalías gracias a la difusión planetaria de las empresas y los bancos internacionales, la ascensión de las metrópolis a realidades omnipresentes y, finalmente, el encumbramiento de la información como motor de cambios en la sociedad y en el territorio.

Mostraba que todos esos signos pertenecen a un mismo sistema de relaciones. La expansión del sistema bancario acompañó al incremento del trabajo asalariado y a la creciente exigencia de capital fijo, fenómenos que están presentes en un número cada vez mayor de territorios en los que el espacio acumula ciencia y técnica incesantemente. Como el proceso productivo tendía a concentrarse en lugares cada vez más limitados, el nuevo espacio mundial necesariamente debía configurarse como un mercado único. El papel de las grandes empresas en esta reorganización, que al mismo tiempo constituía una desorganización del orden espacial precedente, había originado una segmentación "vertical" del territorio.

Los planteamientos teóricos no apartaban a Milton Santos de las realidades cotidianas y del compromiso social. La mirada del intelectual a la situación del entorno regional fue una de las constantes de su obra. Para él, Latinoamérica tenía suficientes pruebas de la aceptación de modelos externos de modernización; consecuencia de este comportamiento debían ser consideradas las distorsiones y contradicciones sociales, territoriales, económicas y políticas que sufría. Esta visión siempre le acompañó. La población de los países latinoamericanos se enfrentaba al reto de elevar la importancia de ciertos valores autóctonos, donde lo social dejase de ser residual, convirtiéndose en un elemento capaz de subordinar a la tecnología. La geografía no podía contentarse siendo sólo crítica, escribió; para ser útil y utilizada, la crítica tenía que ser analítica y no sólo discursiva; la crítica, añadía, "puede ser hasta destructiva, mientras tenga algo que proponer, explícita o implícitamente, sin lo cual no contribuiría al avance del conocimiento".

Todavía visitó en dos ocasiones más Milton Santos la Universidad castellano-manchega en la última década del siglo XX. En sus inicios se estaban preparando los documentos que en 1992 serían debatidos en Río de Janeiro, en la Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Su ideario tuvo una reflexión adecuada en la primera de estas últimas estancias de Milton Santos en Castilla-La Mancha, a fin de participar en la edición de 1994 del curso sobre Medio Ambiente Urbano que convoca cada verano la universidad regional. Sus proposiciones sobre los componentes sociales del medio ambiente serían desarrolladas un año después en el artículo "A questâo do meio ambiente: desafios para a construçâo de uma perspectiva interdisciplinar", incluido en el volumen de Anales de Geografía de la Universidad Complutense homenaje al profesor Joaquín Bosque Maurel. La segunda, al final del invierno conquense, en marzo de 1997, para participar en el IV Congreso del Grupo de América Latina de la Asociación de Geógrafos Españoles (AGEAL), ya con signos de la enfermedad que pondría término a sus días.

En su postrera visita Milton Santos desarrolló una definición del territorio como agregado de espacios banales, cuestión que había integrado en su discurso de aceptación del doctorado Honoris Causa por la Universidad de Barcelona, algunos meses antes. Las formulaciones expuestas aquí aparecerían después en sus escritos posteriores, formando el núcleo conceptual del documento "O papel ativo de la geografía; um manifesto", su último legado, presentado ante la comunidad de geógrafos en Florianópolis, Brasil, poco después, durante su XI Encontro Nacional, ya en julio del 2000.



Aproximación a la comprensión del territorio

En Castilla-La Mancha, de nuevo, Milton Santos ofreció una aproximación a la comprensión del territorio, analizando los procesos de cambio que este objeto geográfico ha sufrido a lo largo de la historia de la Humanidad. El transcurso de una organización que en sus inicios era el resultado de la actuación de comunidades aisladas caracterizadas por un alto grado de solidaridad orgánica, hasta la aparición de los Estados-Nación en los últimos siglos con sus nuevas formas convenidas; y por último, el momento actual en el que se ha impuesto la internacionalización absoluta y la globalización. Un tiempo éste, el nuestro, en el que los actores hegemónicos son las empresas transnacionales y las instituciones supranacionales, que imponen una nueva regionalización regida por la violencia del dinero y de la información.

Para desentrañar el significado del concepto de territorio como objeto de la geografía proponía desposeerlo de su sentido material y considerarlo como "cosa usada", retomar la idea de Perroux de "espacio banal", entenderlo como espacio de todas las instituciones, todas las empresas, todas las personas, y distanciarse de la visión de los espacios particulares, o de las empresas, instituciones y personas concretas. En su redefinición del objeto de la disciplina sugería la reflexión sobre pares dialécticos; sobre "territorio y mundo", importante por la existencia de actividades de extrema modernidad; sobre "lugar y mundo", que incluye la influencia de lo cotidiano sobre las escalas superiores; y sobre "lugar y territorio", y "territorio y formación social". Esta aproximación metodológica nos permitiría comprender nuestra compleja realidad; de un lado, la estructura de los procesos de división del trabajo a escala mundial, que se deriva de la rígida verticalidad económica y decisional y es responsable de la esfera del "trabajo global", frente a las expresiones más plásticas que se producen en las relaciones horizontales en el territorio animadas por un "trabajo local"; y del otro, el significado de la existencia de un territorio de lo cotidiano asociado al periodo científico-técnico-informacional, en el que actualmente se encuentra inmersa la sociedad mundial.

Sus dos últimos libros revelan el contenido de las preocupaciones intelectuales de su autor al filo del cambio de siglo; el penúltimo, "Por uma otra globalizaçâo. Do pensamento unico à consciência universal" (2000), y el último, "O Brasil. Territorio e sociedade no inicio do século XXI" (2001). Ambos, publicados por la editorial brasileña Record, tratan de presentar "un retrato de las nuevas cantidades y sobre todo de las cualidades del territorio que... ya usado por la sociedad gana usos actuales, que se superponen y permiten leer las discontinuidades en la fisonomía de las regiones. Ciertas regiones son, en un determinado momento histórico, más utilizadas y, en otros, lo son menos. Por eso cada región no acoge igualmente las modernizaciones ni sus actores dinámicos, cristalizando usos antiguos y aguardando nuevas racionalidades".

El filósofo de la Geografía

Hacía ya algún tiempo que la salud del profesor Milton Santos, el filósofo de la Geografía, como gustaba calificarlo algún colega, inspiraba serios cuidados. Finalmente se agravó su estado en las últimas semanas del pasado mes de junio, y el día 24 expiró. El sol, en su aparente desplazamiento anual, había huido hasta el otro trópico, dejando a Sâo Paulo con los "friagem" de su invierno subtropical, mientras se efectuaba su entierro en el Cementerio de la Paz, en las primeras horas de la tarde paulista, acompañado por muchos amigos y colegas. La prensa de la gran ciudad daba testimonio de su desaparición. La red de internautas cubrió de inmediato el planeta con la noticia del suceso. La Asociación de Geógrafos Brasileños agradecería más tarde los mensajes recibidos desde todas partes con una breve glosa. Milton Santos dejó un trabajo incomparable en el ámbito geográfico y humanístico. Fue un intelectual comprometido con la sociedad y con los excluidos, un ciudadano que reunió el conocimiento del mundo de su tiempo para pensar en las necesidades de su país, en el papel de los intelectuales y en la contribución de la geografía a la comprensión de nuestro entorno material y social.

Hombre esperanzado, escribió unos pocos días antes de acabársele la vida y marchar, que "Por definición, vida intelectual y rechazo a asumir ideas no combinan... El intelectual verdadero es el hombre que busca, incansablemente, la verdad, pero no sólo para disfrutarla íntimamente, sino para decirla, escribirla y sostenerla públicamente", y que por eso mismo "la actividad intelectual nunca es cómoda".

Advertía que "observadores de la universidad, en el pasado y en el presente, temen por su destino actual, ya que son raras las manifestaciones de protesta procedentes de sus prácticas, dejando, a veces, la impresión de que la academia puede preferir la situación de meros testigos de la historia, en lugar de asumir un papel de guía en busca de mejores caminos para la sociedad"; que "cuando los intelectuales renuncian a ese deber, sean las que fueran las circunstancias, un manto de tinieblas acaba por cubrir la vida social, una vez que el debate posible se vuelve, por naturaleza, falso"; y, finalmente, que "la fuerza auténtica de la universidad viene del espíritu académico compartido por profesores y alumnos...", y que "la fuerza exterior de la universidad... está herida de muerte siempre que la idea y la práctica del espíritu académico se abandonan a favor de consideraciones pragmáticas."

Estas líneas suyas forman parte del artículo titulado "O intelectual anónimo", publicado a comienzos del mes de junio en la prensa de la capital paulista como una aportación al debate sobre la necesaria reforma de la universidad, resistiéndose al avance inexorable de su enfermedad. Milton Santos era un hombre necesario. Reproducir sus palabras aquí, como pequeña muestra de su mensaje, un mensaje universal, ya que trascienden el contexto territorial en el que las escribió, nos parece un sencillo testimonio del homenaje que merece.

Universidad de Castilla-La Mancha
Fuente: http://www.uclm.es/lamusa/ver_articulo.asp?articulo=9&lengua=es

Lo macro, lo mezzo, lo micro- Edward Soja

Edward Soja: "nosotros hemos producido nuestros espacios y podemos cambiarlos".

Entrevista por Mariona Tomàs
Traducción al castellano: cdlc


Edward Soja es profesor del Departamento de Planificación Urbana de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA). En los últimos veinte años, sus investigaciones se han centrado en el análisis crítico de las ciudades y las regiones, especialmente de Los Angeles, ciudad que ha aglutinado un grupo de autores bajo el nombre de "escuela de LA" (el mismo Soja, Michael J. Dear, Allen J. Scott, entre otros). Soja se interesa particularmente por la relación entre el espacio y algunas variables como la clase, la raza o el género, configurando lo que él que denomina espacialidad de la vida social. Esta entrevista fue realizada en el marco del congreso Urbanalización, celebrado en Barcelona en junio de 2003 (durante la entrevista, el autor hace referencia a algunos de los asuntos debatidos en dichas jornadas) y fue publicada en idioma catalán en la revista Àmbits de Política i Societat, N°. 29, Verano 2004, con el título "De la Ciutat a l'Urbà", páginas 62-75.
Como aclaración previa sobre esta traducción al castellano: hemos preferido traducir como "territorio" y "territorial" los términos space y spatial, respectivamente, salvo en aquellas expresiones donde el sentido de la palabra en inglés se aproxima más a la acepción que tienen en nuestras disciplinas las palabras "espacio" y "espacial" en castellano. Por motivos similares, la palabra governance, sobre la cual consideramos que aun no está suficientemente dilucidada la cuestión sobre si debe traducirse como "gobernabilidad" o como "gobernancia" (términos que con frecuencia designan conceptos distintos) se deja en su original inglés. Otras palabras en inglés a lo largo del texto se trascriben en su idioma original, junto a la traducción propuesta por cdlc.

ES: OK, empecemos. En la jornada de hoy estuvimos hablando de diferentes visiones de la ciudad y de cómo se la estudia en la actualidad, e hice una observación sobre la diferencia, en cierto modo sobresimplificada, entre una aproximación desde arriba hacía abajo y otra aproximación de abajo a arriba, siendo la visión de Manuel Castells un ejemplo de esa aproximación de arriba a abajo, con énfasis en la globalización, en ciertos temas regionales, y en las transformaciones del capitalismo nacional. Grandes temas, mirados desde una escala global, mientras que la otra aproximación, si tú quieres de abajo a arriba como yo le digo, es una aproximación orientada a la gente, donde entras en los procesos sociales, de clase, género y etnia, y en el desarrollo de los cambios en la microescala.

Pero el problema es que si desarrollas la visión más amplia, la macrovisión, hay cientos y cientos y cientos de lugares para hacer aproximaciones empíricas, las microvisiones. Entonces, como resultado, hay una colisión que con frecuencia ocurre, y yo tomo una posición particular al respecto: tienes que tener ambas. Si empiezas contemplando sólo una y niegas la otra, te pierdes una gran parte de la cuestión. Por eso yo recomiendo una aproximación muy comprehensiva. Aquella que, yendo desde la influencia más grande de la globalización, "baja" a algunas cuestiones de microescala sobre diseño, seguridad, comunidades cerradas, luchas de comunidad. Esto me lleva al trabajo que estoy haciendo ahora, relacionado a algunos de los temas locales, donde si me preguntas sobre Los Angeles, tus preguntas estarán con frecuencia expresadas como: "bueno, yo no estoy tan interesada en la visión de la macroescala más grande. Yo quiero entender ciertos buenos ejemplos empíricos de Los Angeles que puedan ayudarme a entender ejemplos empíricos de Barcelona", por ejemplo, y esto está bien. Pero esa es justamente la razón por la que no me gustan los libros que solo hablan de Los Angeles...

MT: Entonces usted enfatiza la importancia de la dialéctica entre las aproximaciones micro y macro en las ciencias sociales, y especialmente en lo que respecta a estudios urbanos.

ES: Sí, es correcto. Yo estoy muy involucrado en esa dinámica o dialéctica entre lo global y lo local, lo macro y lo micro. Eso es central en el modo en que yo miro las ciudades. Y, por ejemplo, yo critico en los estudios culturales y en la sociología esa visión romántica de "o una cosa o la otra", esa visión altamente política de la mirada desde abajo. Tú sabes, si miras desde arriba, puedes ver las luchas reales de la vida, ¿sí?, y los aspectos culturales realmente creativos. Ese tipo de situación simple "lo uno o lo otro" existe en muchas disciplinas, en demasiadas áreas, como lo micro y lo macro. En geografía, por ejemplo, existe aun esa gran división entre aquellos que piensan el espacio y los que piensan el lugar. Algo así como que aquellos que enfatizan el lugar, piensan que son los únicos que estudian cosas reales, que el espacio es abstracto. Y no sólo que es abstracto, sino que a veces hasta dicen que "el espacio es para el capital, es el mal, fluye, da miedo".

Entonces la idea es mantener las dos miradas, pero esto se relaciona con otro aspecto de mi trabajo, una especie de crítica a ese pensamiento binario. Fue algo que quise elaborar hoy en relación a un comentario de Jordi (Borja), porque el polariza demasiado fácilmente el argumento de que el Postmodernismo rehuye cualquier cosa que tenga que ver con la historia y el pasado y ¡oh! el Modernismo no observa los cambios en absoluto. Estas maneras simples de pensar son viejas y oscurecen cosas muy importantes. Por eso yo siempre quiero lograr una combinación interactiva de miradas en sí. Y lo hago a través de la búsqueda de una especie de tercera vía, buscando una resolución que vaya más allá de simplemente reconocer una dialéctica, pero aceptando que algo nuevo puede salir de eso y que está más allá de los dos lados de lo binario.

En un modo menos filosófico, yo me defino como un regionalista, más que un urbanista. Veo el pensamiento regional como un mezzo – hay macro y micro, pero también mezzo –una especie de síntesis creativa de lo macro y lo micro. En cierto sentido, de manera similar a lo que decía Henri Lefebvre. El sostenía que eran necesarias esas grandes teorías, la macropintura de lo urbano, y al mismo tiempo el estudio de la vida cotidiana. El decía "no puedes estudiar solamente la vida cotidiana, tienes que estudiar ambas conjuntamente". Y resolvía esto diciendo que la manera en la cual vinculas a las dos es a través de la noción del espacio social de la producción.

Nosotros producimos los macro y los micro espacios. Y los integramos. Y de ahí el énfasis en la perspectiva espacial. Así resumo la respuesta a tu pregunta del principio sobre cómo miro las ciudades... Yo miro las ciudades en esta perspectiva macro-mezzo-micro, y sostengo que debes conseguir observar los tres aspectos en movimiento.



Niños afroamericanos en South Central Los Angeles

MT: ¿Cómo toma usted en cuenta estas dialécticas en un caso de estudio?

ES: Esta es, de nuevo, una de esas cuestiones sobre las que he estado escribiendo mucho. Pero básicamente, mi argumento es que hay dos, o mejor dicho, tres poderosas fuerzas (la globalización, la formación de una nueva economía o reestructuración económica, y las nuevas tecnologías de la información o la comunicación) que en conjunto son las fuerzas mayores que han estado cambiando las cosas. La siguiente parte de mi argumento es que yo divido lo que han sido los cambios mayores (aunque los mantenga en asociación cerrada) entre la reestructuración social y sus efectos, y los efectos territoriales, y los veo como un entretejido muy estrecho. Una vez, hace mucho tiempo, escribí un informe sobre la dialéctica socio-territorial diciendo que las relaciones sociales forman el territorio, pero que a su vez las relaciones territoriales forman las relaciones sociales y de clase, y que esto ha sido en parte la razón de mi alejamiento de una perspectiva marxista más explícita, porque por muchos años yo fui un geógrafo marxista "duro". Yo no he rechazado el marxismo en todo, yo me considero todavía de algún modo un geógrafo marxista, pero no sólo un geógrafo marxista. En parte porque era muy difícil para los marxistas entender y aceptar este poder de lo espacial para cambiar la vida social.

Pero para empezar a dar una respuesta directa: lo que ha estado ocurriendo a través de estas 3 fuerzas, la aparición de grandes cambios en la estratificación social, en la organización de los mercados de trabajo, en las ciudades (inmigración, heterogeneidad cultural, los flujos del trabajo) crea una nueva división étnica del trabajo en ciudades como Los Angeles, que está dando forma a mucho de lo que la sociología está haciendo y está también creando sus nuevos términos. Algunos de estos son ahora tan familiares que no los reconocemos como términos que han provenido de la reestructuración de la sociedad urbana: yuppie, underclass, homeless; hay otro término, no sé si lo conoces: DINK, double income, no kids (doble ingreso sin niños).

En los Estados Unidos aparecen el inusual alargamiento de la jornada laboral, el crecimiento del trabajo part-time y la desaparición y reorganización del Estado de bienestar a nivel local (en los Estados Unidos más que en el sistema de bienestar europeo), la crisis masiva de salud, la crisis del seguro de salud, la expansión de la cantidad de gente sin hogar, la carencia masiva de viviendas, el crecimiento de la cantidad de trabajadores pobres. Este es otro concepto, el trabajador pobre, un tema que está llegando a ser importante en los Estados Unidos, no tanto en los estados del este o en Chicago sino en Los Angeles y el oeste. Aunque esto ha ocurrido también en New York, es algo que va mucho más allá de la vieja división entre la ciudad de los negros contra la ciudad de los blancos y de una simple división racial, es mucho más complejo que eso.

Todo esto forma parte de esos cambios sociales, cambios en la sociedad urbana y en la estructura de la sociedad urbana, que también se pueden vincular a la globalización, la reestructuración económica, las nuevas tecnologías, las discusiones sobre la división digital. La conclusión más importante, para mi, a partir de la nueva literatura sobre la reestructuración (quiera uno llamarla postmetrópolis o no) y de todos los cambios que han tenido lugar en los últimos 30 años, el más importante descubrimiento para mi es que, insertos dentro de estos procesos de cambio, hay grandes fuerzas conduciendo a una polarización social en aumento, ensanchando las brechas de ingreso, y la creación de lo que yo llamo la ciudad fractal. Que no es simplemente una ciudad dual, sea burguesa o proletaria, o negra o blanca, o simplemente de ricos y pobres, esto es algo mucho más complicado.

Los viejos y simples dualismos que gobernaban nuestras vidas no son ahora tan aplicables como alguna vez fueron. Este es entonces el aspecto clave, lo que es realmente importante en la parte teórica de lo que estoy haciendo, y también en la práctica o en el aspecto político, porque esto deviene en un tema político muy interesante, como puedes suponer, al tratar el control de la globalización. Ahora bien, los efectos de las manifestaciones antiglobalización son muy importantes porque están diciendo, y ahora lo estamos reconociendo, que la globalización es algo que está afectando profundamente nuestras vidas y nuestras ciudades, y que si se la deja sola ("esto está ocurriendo, así que es natural" o "no, esto es solo el capitalismo haciéndolo de nuevo", que no ayuda), si se deja sola a la globalización sin ninguna especie de reacción, va a crear cada vez peores problemas.

Lo que debemos hacer es entonces encontrar modos de controlar la globalización, para crear sociedades más democráticas y equitativas. Porque esto es posible; nosotros hemos producido nuestros espacios y podemos cambiarlos. Esto es una parte vital de todos los efectos territoriales, el entorno sobre el que me preguntabas. Los temas ambientales son aquí de varios tipos. Esta polarización y esta geografía, las ciudades divididas en coronas en las que se necesitan dos horas y media para ir a trabajar, todo esto está creando situaciones que tienen impactos muy negativos sobre el medio ambiente.

El medio ambiente incontrolado que los globalistas quieren no sólo va a intensificar las desigualdades sociales, sino también la degradación ambiental. Por esas mismas razones necesitamos empezar a desarrollar algún grado de control sobre estas fuerzas que vienen desde arriba hacia abajo, y también sobre algunas de las fuerzas que vienen de abajo hacia arriba, como gran parte de la reestructuración de la economía. Yo no me focalizo en eso, pero es parte vital del argumento que estoy planteando.

Yo estoy interesado, en particular en lo que concierne al ambiente, en el desarrollo de lo que en los Estados Unidos se llama movimiento por la justicia ambiental, y mi atracción aquí tiene varios motivos. Como geógrafo, en particular, porque el movimiento por la justicia ambiental, si lo miras de cerca, trata realmente sobre temas geográficos, no solamente sobre el ambiente físico sino también sobre la localización de la industria, los equipamientos públicos, los residuos peligrosos, y el famoso NIMBY, not in my back yard (no en mi patio trasero). Todo esto tiene relación con la geografía, por eso he estado desarrollando un concepto para algunas investigaciones que estoy haciendo (como así también para mis propias visiones políticas) sobre la noción de justicia territorial. Aquello por lo que necesitamos luchar, y por lo que el movimiento por la justicia ambiental está trabajando, es para producir geografías socialmente más justas. Esto es un aspecto poderoso y central de todo lo que hago.

Todo este conocimiento sobre la globalización es cada vez más aburrido. Yo enseño medio ambiente urbano porque lo hago en un programa urbano, con estudiantes orientados a la práctica. Si yo enseñara en un programa de geografía o en un departamento de sociología podría ser teórico todo el tiempo, pero mis estudiantes de un programa urbano ambiental no me dejarían serlo. Por eso, siempre tengo que concretar mis teorías en algo realmente utilizable, y entonces lo que estoy tratando de hacer es, en un modo práctico, teorizar esta noción de justicia territorial. Porque esta se está convirtiendo en una fuerza en la práctica, no solo para el ejercicio de la planificación. Estoy hablando de organizaciones comunitarias, sindicatos y coaliciones que están comenzando a formarse en las ciudades, algo que es muy "sociológico".

Esto es lo que los buenos sociólogos deberían estar mirando, esas nuevas clases de coaliciones y nuevas organizaciones que se están formando en las ciudades. Un sindicato, un grupo comunitario local, una asociación residencial, pueden hacer muy poco o casi nada por si mismas. Esas ciudades que yo mencioné, dispersas y encalladas en California, con esos largos viajes al lugar de trabajo, por si mismas no pueden hacer nada. Lo que hace falta es construir una especie de coalición entre el gobierno de la jurisdicción, por un lado, y las organizaciones no gubernamentales por el otro: organizaciones comunitarias, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil, organizaciones étnicas, organizaciones de inmigrantes, organizaciones religiosas, etc., apuntando a trabajar juntas para pelear por lo que yo llamaría justicia territorial y democracia regional. Mencioné lo regional porque es mi vínculo con Cataluña, porque no estoy aquí solo para dar unas conferencias, sino que estoy trabajando con Barcelona Regional en nuevas formas de pensar el planeamiento regional en Cataluña. Esto tiene entonces una finalidad.



El Downtown de Los Angeles

MT: ¿Que piensa sobre la noción de governance y su relevancia para analizar las dinámicas urbanas y metropolitanas?

ES: Bueno, no sé qué decir al respecto, porque yo también uso la palabra governance, y debería haberla usado aquí. Pero en un modo específico, porque es un aspecto de lo que estaba diciendo recién sobre las coaliciones locales. Y esto tiene que ver con el hecho de que todos estos cambios sobre los que estuve hablando están creando una crisis significativa en la governance, pero esto es algo que tiene que ser reconocido como existente a una escala múltiple. La crisis de la governance a escala global fue demostrada por el tremendo fracaso de las Naciones Unidas y otras organizaciones de governance en escala internacional, debido a los problemas en el Medio Oriente y otras regiones. Hay una crisis de governance en escala nacional en muchos lugares.

Yo estoy particularmente interesado en lo regional, lo regional metropolitano, y mi trabajo con Barcelona Regional gira sobre temas de governance. Y uno podría hablar sobre eso también en la escala local. De alguna manera el argumento es que el cambio económico y social ha ocurrido con mucha más rapidez que los cambios en la manera de gobernar, y entonces tenemos una vieja gobernabilidad en estas nuevas condiciones, y según los años pasan se crea una brecha más y más profunda que yo creo que puede ser resumida útilmente como una crisis de governance. Yo también tengo una especie de supuesto teórico cuando uso la palabra: el gobierno es el foco tradicional, por supuesto; la governance se extiende en temas más grandes que están más allá de las estructuras administrativas formalizadas y de las estructuras de gobierno, y por supuesto esto conduce a una aun más amplia teorización sobre la governance en un sentido foucaultiano, que tiene que ver con la construcción del sujeto humano en el más amplio sentido filosófico.

Estoy entonces muy interesado en la governance, pero solo en este contexto lógico. A veces esto se convierte (creo que la palabra está banalizada) en algo que realmente es repetición sin sentido, y por lo tanto entiendo que es un problema. Creo que la governance es una parte vital de todo lo que estoy diciendo.

MT: ¿Y como analiza usted la relación entre las instituciones europeas y las ciudades u otros niveles subnacionales de gobierno?

ES: La Unión Europea es comprensiblemente un lugar líder en esto, porque está experimentando y tratando de construir nuevas formas de governance fuera de las viejas formas conocidas. Y, aunque con alguna ambivalencia, en el corazón de la Unión Europea hay un desafío a los gobiernos nacionales para tratar de crear identidades supranacionales, mercados, flujos monetarios, y constituciones sociales que están aprovechando la oportunidad de un nuevo experimento en la historia humana, y que están tratando de integrar a países industriales avanzados en una nueva especie de unidad supranacional.

Es completamente comprensible que la governance sea uno de los temas principales, correcto, pero lo que está ocurriendo también en Europa como parte de esta reestructuración de los gobiernos nacionales (lo estamos viendo estos últimos treinta años) es una gran reestructuración del capitalismo nacional que ha dominado al mundo por un centenar de años o más, la división internacional del trabajo. Se trata de capitalismos nacionales, tanto como de nacionalismos en términos de cultura e identidad, y esto es lo que está siendo desafiado por una gran variedad de cambios.

Uno de ellos es el crecimiento del regionalismo supranacional, y el otro es el renacer de los regionalismos subnacionales: Cataluña, el País Vasco, Québec, Escocia, Gales, y en un modo más oscuro, Lombardía, y en un modo aun más oscuro, los Balcanes, con Yugoslavia, Bosnia y Serbia. Hay una especie de resurrección de muchos viejos regionalismos culturales del siglo XIX y nuevas especies de regionalismos están emergiendo (de nuevo, relacionados con lo que estoy haciendo en Cataluña).

La Unión Europea, la Europa de las regiones (como a veces es llamada) y nuevas especies de contactos interregionales están siendo creados, y hay ahora un argumento que es similar, a nivel europeo, hay ahora una frase peculiar pero maravillosa que agrada a geógrafos y pensadores del espacio, algo que no podría haber existido diez años atrás, pero que ahora es una política normal en la Unión Europea, la perspectiva de desarrollo espacial.

Los sociólogos tienen hoy dificultades porque ahora se utiliza el concepto de desarrollo territorial, que mira el territorio como un proceso, y nosotros los científicos sociales y geógrafos estamos acostumbrados a mirar el al territorio como un background, algo fijo, muerto, natural, que está allí afuera, contenedor; eso es el territorio, eso es lo que son las geografías. Pero ahora estamos tratando de pensar en un modo más dinámico sobre territorio y políticas y sobre territorio y sociedad, y esta es la perspectiva real. Entonces se trata de alentar un modo de mirar el mundo que se focaliza en la práctica en esta noción de desarrollo espacial como una fuerza integrada para la planificación en la Unión Europea.

Y de nuevo, esto se relaciona con temas como la governance. Se intenta crear algo especial para esta nueva forma de governance en la escala supranacional, que sea sensible a las regiones, y que trata casi de sustituir a la nación, el concepto de nación que era tan dominante, cuando todo el planeamiento era virtualmente planeamiento nacional.

MT: ¿Pero no piensa usted que la región es un concepto o definición que puede llevar a conclusiones erróneas, dado que cambia de acuerdo al marco legal nacional?

ES: Es otro concepto sobre el que la gente tiene una gran confusión, en parte porque el mismo concepto tiene múltiples definiciones, y la gente quisiera que tuviera solamente una. Y yo pienso que esta perspectiva regional..., yo uso una palabra clave aquí, porque el concepto regional es aplicable a todas las escalas. Esta capacidad de entender la escala es uno de los aspectos más difíciles de la perspectiva espacial. Porque, intuitivamente, la gente reconoce que hay diferentes escalas, pero encuentran difícil observar estas en términos de complejas interacciones de escalas o de cosas operando en modos similares más allá de la escala. Por tanto el concepto de región se aplica a escala global. Hay teóricos hoy en día que están tratando de re-teorizar como la economía global ha sido regionalizada, por ejemplo, las viejas regiones norte-sur, primer mundo, segundo mundo, tercer mundo.

Estas clasificaciones se mantuvieron estables por una centena de años o más, desde fines del siglo XIX (la era del imperialismo si tu quieres), pero ahora están siendo reestructuradas. Hay un teórico de los negocios internacionales, Felix Yomai, que sostiene que el mundo está ahora dividido en lo que el llama una Tríada: de un lado Norteamérica, Sudamérica y Europa; de otro lado Africa y el Medio Oriente; y luego Asía, Japón y Oceanía, el Pacífico. Por lo tanto hay regiones supranacionales como la Unión Europea, que es el centro de atención, pero cosas similares ocurren con el NAFTA o la organización comercial del Mercosur. Luego está la nación, también como una región en si misma, aunque el concepto regional ha sido raramente aplicado a la nación. Uno podría hablar de ello, aunque no es muy fácil, tampoco a este nivel.

Pero la región subnacional está tomando dos formas que de muchas maneras se conectan ente ellas. Está por un lado el desarrollo de los viejos nacionalismos o regionalismos culturales, el País Vasco, Cataluña, como he dicho. Estos están jugando un rol económico, cultural, social y político de creciente importancia en el mundo de hoy. Y por otro lado, está el regionalismo metropolitano. Treinta años atrás, el regionalismo metropolitano era mucho más fácil de distinguir de estos regionalismos subnacionales. Pero ahora, en la mayor parte del mundo, con el masivo crecimiento urbano de las que ahora llamamos ciudades-región globales, esas que ahora contienen el grueso de la población mundial, estas se definen en términos mucho más amplios. Por ejemplo, Castells las llama megaciudades o megaciudades-regiones, y él habla de las dos megaciudades chinas, Shangai y el delta del río Pearl, como ciudades-regiones de 60 millones de personas. Algo que no podríamos imaginar que pasaría con las ciudades. Pero ahora tenemos ciudades regionales, urbanizaciones regionales, redes regionales policéntricas de ciudades. Si tomas la isla Hong Shue en Japón, Tokio, Yokohama y sus órbitas o ámbitos metropolitanos, y la región de Osaka, Kobe y Kyoto, y las combinas en conjunto, tienes 60 millones de personas.

Y también, cuando trato de hablar sobre Cataluña hablo de la ciudad-región global de Barcelona, la defino como de múltiples escalas repartidas, pero básicamente la unidad es de algo así como seis millones de personas. La población entera de Cataluña está dentro de esta ciudad región global en red, y podríamos ir más y más allá sobre esto. Esta región tiene a Barcelona como centro, pero ahora estas regiones están en red, por lo tanto tenemos una gran cantidad de lugares que es preciso reconocer. ¿Cómo evitamos la hegemonía de Barcelona?, es un tipo interesante de pregunta, y también tenemos el concepto regional en escala que comienza a converger en algunos lugares. Y también hay otro tipo de escala (de nacional a supra-nacional), lo que alguna gente llama salto de escala (scale jumping). Pero ahora estamos tratando de comprender las dinámicas de escala.



Plan Director del Area Metropolitana de Barcelona (1968)


MT: Pero los planificadores urbanos todavía formulan políticas teniendo en cuenta los límites administrativos, en lugar de pensar en escalas.


ES: Es cierto. Y eso está también empezando a producir alguna de las cosas de las que estoy hablando. Yo lo extiendo un poco, porque la escala local es aquella sobre la que el planificador, o el activista progresista, tiene que trabajar. Y esto no está ocurriendo en todos lados. Pero en Los Angeles estamos viendo una conexión entre la comunidad, la escala local y la escala regional, que nunca había existido antes. Y para mí, esto es uno de los aspectos más interesantes e importantes de observar al mundo a través de esta particular perspectiva espacial de la que hemos hablado.

En Los Angeles se ha desarrollado algo que se denomina la escala regional basada en la comunidad. Esto está ocurriendo también en otras áreas, como por ejemplo en San Francisco y otras ciudades. Y es exactamente eso de lo que yo estaba hablando antes. Estas nuevas coaliciones tratan de desarrollar lo que otro escritor, proveniente de las ciencias políticas, llamó Metropolitans, en las cuales las unidades locales, los municipios, del lado gubernamental, y las comunidades, sindicatos, otros grupos organizados y ONGs de todas clases, se están organizando en coalición para desarrollar estrategias regionales.

El mejor ejemplo de estas coaliciones ha sido el desarrollo de lo que se llama la Unión de Pasajeros de Bus en Los Ángeles. Hay ahora hasta algunas películas sobre este tema, es un desarrollo destacable, que está generando interés alrededor de todo el mundo. Esta era una organización de 75.000 trabajadores pobres, en su mayoría inmigrantes, que se llaman a si mismos "tránsito-dependientes"; esto es, que son demasiado pobres para tener su propio auto y conducirlos, para ir a trabajar, en el sistema de autopistas de Los Ángeles, y están forzados a depender del transporte público. Pero principalmente en buses, porque los buses tienen la flexibilidad necesaria como para tomar las rutas complejas que muchos de ellos tienen. Tienes que entender que mucha de esta gente tiene 2, 3, 4 trabajos. Y entonces su jornada de trabajo no es como la que se hacía del viejo suburbio a la ciudad, o dentro de la ciudad a una fábrica cercana. Ahora todo está fragmentado, escindido y disperso, y entonces el traslado a los lugares de trabajo es muy difícil.

Lo que ellos hicieron fue iniciarle un juicio al Plan de la Autoridad de Transporte Metropolitana por realizar un sistema de metro fijo. Ellos argumentaron en la Corte, con fundamento legal en los derechos civiles, que este plan era discriminatorio racialmente, porque favorecía a la gente blanca más que a la gente de color. Este argumento fue probado unas pocas veces en otras ciudades de los Estados Unidos y no tuvo éxito. Pero en Los Angeles ellos agregaron otra dimensión en su argumento, que pienso que fue un punto de vuelco.

Ellos también arguyeron -y la corte lo aceptó- que este plan, en otras palabras, estas rutas en las que se estaban gastando miles de millones de dólares, era "territorialmente injusto", que era geográficamente discriminatorio, que favorecía a la gente en los suburbios y en la periferia de la ciudad más que a la gente que vive concentrada en el interior de las ciudades (inner cities), y que servía a aquellos sectores mejor que lo que servía a los barrios pobres de esa ciudad interior. ¡Y ellos ganaron el caso! Ahora se están invirtiendo millones de dólares en mejorar los buses y el sistema ferroviario. No es solo por el juicio, hubo otras acciones políticas que pararon esto, pero ahora todo el dinero en la Autoridad Metropolitana de Transporte se está utilizando en incorporar nuevos buses y nuevas rutas de bus, controlar la criminalidad, controlar el tiempo de espera en los buses, hacer más flexibles las rutas de los buses, etc. Y esto fue logrado por una especie de estructura regional. Ya hay otras coaliciones haciendo algo similar, tratando de organizarse alrededor de una forma mucho más sofisticada de conciencia territorial, la estructura espacial.



Una autopista de Los Angeles

Estas coaliciones se relacionan con el corazón de la sociología, con los viejos conceptos de movimientos sociales y con la literatura del movimiento social que ha sido tan poderosa. Lo que argumento en mi nuevo trabajo es que los movimientos sociales tradicionales se han movilizado primariamente alrededor del pensamiento histórico, y que esto ha ayudado a que cada uno de estos movimientos sociales tendieran a esencializar su propia lucha. Sea esta de género, clase o raza, o violencia, cada uno de estos movimientos parece mirarse a si mismo y su propia idea como el problema central. Y cuando esto necesitaba conectarse, la construcción de coaliciones con otros movimientos sociales se hacía muy difícil. En la práctica, colisionaban con frecuencia sobre sus esencialismos, lo que hacía muy difícil realizar la combinación. Y lo que nosotros queremos hacer es pelear una política de equidad, para de algún modo hacer desaparecer la diferencia en salarios, ingresos o lo que sea, para que la estructura de clase se transforme y que el proletariado adquiera poder. Estas fueron las políticas de equidad en los movimientos sociales canalizados, basados en una filosofía histórica.

Lo que está ocurriendo ahora es la aparición de nuevas clases de movimientos territoriales, movimientos socio-espaciales, o movimientos sociales territorializados, que están empezando a ver la necesidad de hacer conexiones entre canales, y comienzan (entre otras cosas) a cambiar desde un pensamiento histórico hacia un nuevo pensamiento territorial. Porque todos los modos de opresión comparten el hecho de que el territorio contribuye a la opresión. Por lo tanto esto se convierte potencialmente en una especie de conexión entre los movimientos sociales que no tenían un pensamiento territorial en el pasado.

Una vez que empiezas a pensar espacialmente, en un sentido político amplio, comienzas a entender que esta no es la única causa de nuestra opresión. Pero si piensas que nosotros produjimos estas geografías, y que estas geografías son injustas, y que contribuyen a prostituir a las mujeres, a la explotación de los trabajadores, a la injusticia ambiental, a que la gente pobre muera por los residuos contaminados; nosotros produjimos estas geografías, y empezamos a comprender que no podemos pelear solo contra ellas, que necesitamos unirnos para formar grandes coaliciones y luchar en una escala geográfica más grande para rehacer nuestra geografía.

Entonces aquí es donde lo territorial en la escala local está virando hacia lo social, lo político, lo económico, lo cultural, y de alguna manera desarrollando un nuevo nivel de pensamiento territorial que realmente no existía con anterioridad. Y en cierta forma, los términos territoriales, que solían ser académicos en la teoría y en las disciplinas académicas, están ahora "bajando" hacia la política local.

En cierto sentido veo que esto está ocurriendo en Los Angeles, en parte porque los problemas sobre lo nuevo, la globalización y la nueva economía, han sido desarrollados más intensamente en Los Angeles. Los Angeles y New York tienen ahora las más altas tasas de disparidad en Estados Unidos entre ricos y pobres, son iguales a las de Karachi, México DF y las ciudades más pobres del viejo tercer mundo. Los Angeles tiene hoy polarizaciones e inequidades extraordinariamente intensas. Y por eso no es sorprendente que algunas de las nuevas ideas provengan de estas dos ciudades.

Pero en muchas maneras, si tu saltas hacia aquí donde estamos ahora, esta es una de las cosas más interesantes sobre Cataluña. Porque los catalanes tienen una tradición, que ahora vuelve a surgir otra vez, de núcleos regionales creativos y progresistas. Parte de la razón por la que estoy aquí viene del hecho de que una persona como (el ex Alcalde de Barcelona y, luego de esta entrevista, Presidente de la Generalitat catalana) Pasqual Maragall, que tiene estrechos lazos y conexiones con la geografía, está emergiendo como una fuerza poderosa a nivel estatal, mientras que los pensadores en Barcelona y otros dentro del partido socialista están creando en conjunto una fundación que está abierta a las nuevas ideas regionales. Josep Anton Acebillo (Comisionado de Infraestructuras y Urbanismo de Barcelona), que había leído mi libro Post-Metrópolis, me dijo: "Soja, esto es realmente interesante, porque no trasladas toda ese asunto teórico a la práctica y nos das algunas líneas básicas, tú sabes, para ayudarnos a hacer un mejor planeamiento regional". Esto tuvo que ver con esa conciencia territorial pero, de nuevo, también con la multiescala o lo regional. No sólo es conciencia territorial localizada, sino una clase diferente de conciencia territorial.






Accesibilidad en automóvil y en transporte público
desde la Plaza Cataluña de Barcelona (líneas isócronas)


MT: ¿Usted cree que es necesario crear una nueva autoridad supra-local para administrar el área metropolitana de Barcelona, o piensa que hoy en día ésta es una solución anticuada?

ES: En parte una de las cosas sobre las que estoy hablando y que estoy sugiriendo es que no es necesario formar primero una única estructura institucional regional. Esta es entre otras cosas la era de la flexibilidad, y necesitamos incluir la flexibilidad también en nuestro sistema de gobierno. Y entonces debemos tener las oportunidades de encontrar la región en una escala múltiple, debemos evitar que la gente que intenta hacer una urbanización rápida de Barcelona concentre todo el crecimiento en el área de Barcelona. Pero, sabiendo que tenemos que crear aquella unidad más grande que ustedes tenían hasta mediados de los ´80 (la Corporación Metropolitana de Barcelona), que era de alrededor de 4 millones de personas, necesitamos también alguna clase de reconocimiento de las múltiples formas regionales y, en verdad, ir más allá de Cataluña también. Hay incluso regiones transfronterizas con Francia. Por eso tenemos que tener governances regionales, sistemas de governance que no necesariamente se institucionalicen en gobiernos regionales únicos, porque un único gobierno regional es el viejo regionalismo, y la pelea por ese tipo de unidad es algo que yo recomendé debería ser evitado tanto como sea posible. Se ha de intentar desarrollar un tipo múltiple con diversas formas de planeamiento regional, de modo tal que tuviéramos regiones que den forma a su sistema de transporte, regiones para el ambiente, regiones en múltiples niveles, y dentro de ellas redes especializadas. Yo no soy capaz de recordar todos los detalles acerca de las distintas ciudades que están involucradas en Cataluña, pero se debería tratar de desarrollar un nuevo modo de pensamiento regional que fuera flexible para tratar con algunas de estas cuestiones.

Cataluña es muy interesante, porque desde el XIX y hasta este momento, Cataluña y particularmente Barcelona, ha sido muy innovadora en actividades regionales y en la creación de conexiones regionales. Particularmente dentro de la Unión Europea, creando y conectando redes de ciudades y confederaciones de ciudades. Ahora está experimentando con una región transfronteriza en Francia, esto es el centro de lo que está evolucionando como arco del Mediterráneo Occidental...

MT: En efecto, no solo Barcelona sino también Cataluña están participando y liderando varias redes de ciudades y regiones, como Eurocities y los Cuatro Motores de Europa.

ES: Sí, ya se están haciendo muchas de estas cosas, y sin que haya un gobierno, excepto para Barcelona. Pero Barcelona ha tratado de estimular una especie de sistema cooperativo dentro de la región. Por esto volvemos a aquel problema de cómo controlar la hegemonía de Barcelona, sin perder las ventajas.

Aún así, temo no tener muchas respuestas, yo solamente he sugerido que ustedes reconozcan esto como un problema. La única respuesta, mínima, que he sugerido es que Barcelona Regional debería cambiar su nombre a Cataluña Regional. Porque, como regionalista, uno de los grandes problemas que existen, particularmente en ciudades-regiones, es que la ciudad hegemónica, en especial si es tan hegemónica como Barcelona, crea resquemores, recelos, angustias y reacciones en las regiones más periféricas, y entonces necesitamos encontrar mejores modos de integrar y obtener juntos una especie de cohesión. Lo cual puede ser relativamente fácil, dada la conciencia regional de Cataluña.

Son temas complejos, pero es cuestión de no volver simplemente atrás a las viejas regiones. Aunque estoy de acuerdo en que el esfuerzo que ahora se ha acumulado en el camino de crear una especie de Región Metropolitana interna de Barcelona, y conferirle poder, es algo que en cierto modo va contra alguno de los argumentos que yo he dado.



La Región Metropolitana de Montreal

MT: Pero usted no puede olvidar un elemento crucial: la historia y la cultura política del lugar concreto, que puede explicar algunas decisiones polémicas. Por ejemplo, en Montreal han creado una nueva ciudad tras la fusión de 28 municipios, a pesar de la negativa de las ciudades que fueron forzadas a amalgamarse. Y nosotros estamos hablando de una solución "anticuada", una excepción en el mundo, pero en ese contexto fue pensada como la única forma de abordar los problemas metropolitanos.

ES: Eso nos hace revisar tu pregunta, que es cualquier cosa menos inocente, acerca de la governance. Hay ahora una seria crisis de governance, que está emergiendo por lo que antes dije: las viejas estructuras no se adaptan a las nuevas formas, y entonces tenemos que experimentar sobre la adaptación a las nuevas formas. Pero mucha gente no ve las nuevas formas. Tout ça change, tout c’est la même chose, y entonces no ven ninguna crisis de governance. "¿Por qué? ¿Qué crisis? Nosotros sólo hacemos unas pequeñas reformas…"

Y luego, la otra parte de esto es que esas formas de gobierno han estado atrincheradas durante 100 o 200 años, y es extremadamente difícil pelear contra los poderes existentes que quieren mantener esas viejas estructuras. Esta es la razón por la que no han cambiado en 120 o 200 años: porque están poderosamente atrincheradas. Y esto está ocurriendo y lo puedes ver en cualquier parte del mundo. En Los Angeles, por ejemplo, tenemos un gobierno del condado, y los pensadores regionales están diciendo que el condado tiene que ser reducido en su poder para darle así más poder a la región. Pero los lideres del condado son muy poderosos. Y si ellos dicen "nosotros somos la ciudad, nos negamos", tú no puedes hacer nada al respecto.

La discusión de Barcelona y ésta sobre una metrópolis interior (inner metropolis) corresponden a las viejas fuerzas que a su modo tratan de resistir lo nuevo, pero sienten la presión. Yo les hablo sobre flexibilidad, pero ellos están realmente reestableciendo alguna de esas viejas estructuras, otra vez. La situación americana es también la reafirmación del nacionalismo contra la reestructuración del capitalismo nacional. Ahora está esa clase de patriotismo fundamentalista casi paranoico que hace que haya una xenofobia norteamericana extraordinaria, pero esto es de nuevo, en otra escala, la persistencia de estas poderosas formas políticas del pasado, en una especie de nuevo mundo global.

Por eso es que la disyuntiva política es tan importante, sea que la llames una crisis de governance o no, pero está ocurriendo a múltiple escala. Y es bueno que tu menciones Montreal. Tengo una estudiante que está haciendo una comparación de Los Ángeles y Montreal, no por estas coaliciones progresistas, sino por unas coaliciones locales de poderosos y realmente privilegiados, que tratan de reafirmar su poder en la escena local.



Imagen satelital de Montreal

En Los Angeles ella está estudiando los esfuerzos de algunas secciones de Los Angeles para separarse y establecer su propia ciudad. Hollywood, por ejemplo, aunque no la mayor: el Valle de San Fernando es la mayor.

La principal fuerza detrás de ellas fue la riqueza local (aunque no la única fuerza): grupos de ricos propietarios locales, organizándose en una escala local y diciendo "queremos protegernos de lo que está ocurriendo". El desarrollo de gobiernos privados, tú sabes, esas privatopías, esas comunidades cerradas. Y hay también intentos de crear formas de gobierno. Quiero decir que estos son microgobiernos que están tratando de salvarse a si mismos de esta postmetrópolis tan difícil y volátil que tienen alrededor.

En Montreal, ella estudió los esfuerzos de la comuna anglófona, que estaba siendo integrada en un gobierno metropolitano de habla francesa, para retener cierta autonomía para sí, como una especie de pequeña isla dentro de la gran región francófona. Tienes estas luchas locales, entonces, no solo a cargo de fuerzas progresistas, sino también como una especie de reafirmación de los más poderosos (no quiero llamarlos conservadores, pero ciertamente no son comunidades pobres), de las comunidades más ricas intentando adaptarse a la nueva situación.

De paso, hay algo en lo que estoy particularmente interesado, que se relaciona con todo esto, y que fue muy central a algunos de los debates recientes en Francia: el concepto de desterritorialización y re-territorialización. Esto es, para mí, una parte de lo que he estado hablando recién: estamos viendo un desatarse de unidades territoriales a múltiple escala de lo global hacia lo local. No es la eliminación de fronteras, no estamos yendo hacia un mundo sin fronteras con el fin del estado-nación (ahora hay libros que hablan de eso...) pero estamos ciertamente viendo un grado de cambio que no tiene precedentes en al menos un siglo

Y estamos viendo también el comienzo de nuevas estructuras que son por completo diferentes de lo que habíamos visto antes, como la misma Unión Europea. Simplemente, nunca hubo algo como esto. Hubo tal vez intentos de hacerlo, pero que no podían ser exitosos; pero como en esta era de globalización y desterritorialización la oportunidad para esa clase de experimentos está surgiendo, entonces repentinamente existe por primera vez la posibilidad (no recuerdo otra, todos han estado buscando ejemplos) de, por ejemplo, esta secesión de Los Angeles. De haber ocurrido, podría haber sido la primer gran ciudad que se partiera a si misma en dos. Tú sabes, esto nunca ocurrió antes. ¿Qué es lo que está causando esto? ¿Por qué estas cosas comienzan a emerger? Por eso es que en el centro de muchas cosas que estoy haciendo y en las que estoy interesado –y esto se vincula mucho con vuestros intereses en la ciencia política- está la comprensión de las dinámicas del territorio.

Pero la cuestión del territorio es vital para entender estas nuevas políticas, porque lo que está ocurriendo es que el estado nación –yo lo llamo región, pero ha sido siempre un estado, un territorio- es solo una de las muchas unidades de control, economía e identidad en la vida humana, y las políticas territoriales ahora están cambiando, porque los flujos económicos ocurren más rápidamente. Pero ahora, estos "tercos" territorios están siendo reconocidos como un problema real, y a veces se "despiertan" y cambian, y a veces retroceden y las viejas estructuras se reafirman a si mismas. Esta es una de las mayores ventanas para observar las dinámicas de lo que está ocurriendo en el mundo de hoy, como digo, desde la escala global a la escala más local, conectando de nuevo con alguna de las cosas de las que hablamos al empezar.



Mapa de Los Angeles


MT: Entonces usted sugiere la necesidad de que los investigadores urbanos integren todas las dimensiones y escalas territoriales en su análisis. Esto implica una amplia aproximación a los estudios urbanos, que con frecuencia está faltando.

ES: Sí, es cierto. Y no sólo han contribuido los geógrafos, todos han contribuido a esto. Esto ha sido una cuestión principal de esta cuestión de lo "espacial", comenzando por reconocer los poderes del Estado que configuran las elecciones de género, patriarcales, etc. Pero también es importante conectarlo con otras cosas, y no mantenerlo exclusivamente a un nivel, ese es el problema de decir una y otra y otra vez, por ejemplo, que las ciudades son masculinas en lo que respecta a sus espacios, sin decir: bueno, ¿qué hacemos al respecto? ¿Cómo reaccionamos a esto? ¿Es a cambiar esto a lo queremos dedicar todas nuestras fuerzas? ¿Sólo a reducir las barreras de género en nuestras ciudades? ¿O queremos conectarlas con otros aspectos?

De paso, si yo pudiera en alguna forma en el final volver a hablar sobre la sociología... En los Estados Unidos, y esto está relacionado con esta peculiar pérdida de contacto con lo urbano en la sociología, no hay una sociología urbana fuerte, en esta etapa casi ha desaparecido. Y en muchos aspectos, la sociología en los Estados Unidos (y un poco menos en Gran Bretaña) está volviendo a si misma. A veces mirando nostálgicamente su pasado.

Y al mismo tiempo, y volviendo a las viejas teorías, hay una especie de divorcio de la sociología con las nuevas teorías y especialmente con las relacionadas con el territorio. Tengo una pequeña teoría sobre esto: la sociología, particularmente en los Estados Unidos, ha sido el arbitro sobre cuanto del territorio entra en las ciencias sociales. Pero ahora los sociólogos han perdido el control, el territorio se ha escapado por todos lados, y no a través de la guía de la sociología y la teoría social.

Y entonces hay casi una especie de contragolpe contra la tendencia espacial en la sociología americana, y un poco menos en la sociología británica. Pero en los Estados Unidos es difícil ver algún departamento de sociología haciendo cosas interesantes en esta área. Particularmente cuando yo pregunto a alguno de mis colegas en sociología en la UCLA sobre esta falta de interés en la sociología urbana, ellos me explican que esta fue desintegrada (esa es la palabra) en los años 70, entre estudios de género, estudios étnicos, estudios de migración, criminología, delincuencia juvenil, estudios sobre la juventud, gerontología.

La suposición era que todas estas se agregaban a la sociología y entre todas configuraban lo urbano. ¿Cómo hacían para configurarlo? Simplemente se reconocía que estas cosas ocurrían en las ciudades la mayor parte del tiempo. Por lo tanto, "sí, es urbano". Entonces la idea de que lo urbano tiene una importancia específica se perdió, y también la atención sobre los temas llamados específicamente urbanos. A la sociología no le preocupaban. Esto se relaciona también con lo que le ocurrió, aunque en un modo diferente, a la geografía urbana.

MT



Pintura mural en South Central Los Angeles




Mariona Tomás es socióloga, de Barcelona. Actualmente vive en Montreal y realiza un Doctorado en Estudios Urbanos, con una tesis sobre la reorganización del área metropolitana de Montreal. Ver sus notas "La marquetización de las ciudades", "La seducción del Marais" y "¿Vulgar o extraordinario?" (entre otras) en los números 6, 13 y 21, respectivamente, de café de las ciudades.


Ver la página Web de Barcelona Regional.


Sobre la governance metropolitana, ver la nota "La construcción de un gobierno democrático metropolitano" en el número 18 de café de las ciudades.


Sobre la "ciudad global", ver la entrevista digital a Saskia Sassen en el número 10 de café de las ciudades.


Sobre Barcelona, ver la nota de Jordi Borja en el número 21 de café de las ciudades.

lunes, 21 de febrero de 2011

"Las grietas de la ciudad capitalista" Por David Harvey

Archipiélago: Parece que, en los últimos años, la idea de fomentar la
competitividad en un entorno crecientemente globalizado ha dejado de ser
patrimonio de empresarios y gobiernos liberales para pasar a presidir también las
reflexiones de los urbanistas. Constantemente oímos hablar de la necesidad de
transformar las ciudades a través de la actuación urbanística a fin de atraer la
inversión de capitales privados. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Qué cree
que ha pasado para que se haya dejado tan alegremente de lado toda la vertiente
crítica, utópica y social que había marcado buena parte del pensamiento urbanístico?
David Harvey: El proyecto neoliberal que se consolidó a principios de la década de
los 80 pretendía fundamentalmente restablecer el poder de las clases dominantes.
Entre otras cosas, este nuevo modelo dio rienda suelta a las presiones competitivas
y se volcó en la utilización del capital financiero como medio para asegurar la
consecución de las tasas de beneficio más elevadas posibles, sin parar mientes en su
procedencia. Pero, naturalmente, ninguna de estas medidas podría haber funcionado
sin la construcción de un aparato estatal dócil y ésa es la tarea que Thatcher y
Reagan acometieron a través de diversos procesos de desregulación y privatización,
así como de feroces ataques al poder sindical y al estado de bienestar. Esta
transformación supuso el abandono del aparato de estado socialdemócrata,
supuestamente interesado en el bienestar de todos sus ciudadanos —siempre, eso sí,
que no amenazara las bases del capitalismo—, y su sustitución por un aparato
estatal neoliberal cuya misión consiste en crear un buen clima para los negocios a
cualquier precio. Una de las consecuencias de la puesta en marcha de este nuevo
modelo fue que todos los Estados del mundo comenzaron a sufrir importantes
presiones para que adoptaran políticas neoliberales. Naturalmente, el proceso no ha
tenido lugar de manera uniforme y tampoco puede decirse que haya concluido con
un éxito total, pero lo cierto es que se ha convertido en una especie de norma
universal a la que los Estados más recalcitrantes están obligados a enfrentarse.
Desde luego, una vez que esta transformación ha tenido lugar a nivel estatal,
hubiera resultado bastante difícil evitar que su lógica se filtrara hasta llegar al nivel
de los gobiernos locales, especialmente allí donde el Estado nacional correspondiente
se había convertido al neoliberalismo. Los gobiernos locales se han visto obligados en
diverso grado a asumir iniciativas más propias de empresas privadas —en particular,
por lo que toca a la creación de un entorno favorable para el capital privado a costa,
si es necesario, de la población urbana—, un proceso que fomenta la competencia
entre las regiones metropolitanas. El problema, como veremos, consiste en hallar
formas de responder a este desafío sin descuidar por ello el bienestar de todos los
ciudadanos.
Archipiélago: Hace algún tiempo señalaba que en los años 60 la idea de una
planificación racional de la ciudad todavía no se contemplaba como una suerte de
pesadilla dictatorial. ¿De dónde procede ese miedo a la planificación?, ¿En qué
medida el discurso postmoderno ha contribuido a generar esta nueva situación?
D. Harvey: La pérdida de fe en la planificación urbana racional tiene que ver, en
primer lugar, con el hecho de que buena parte de aquellas propuestas fracasaron a
la hora de cumplir sus promesas. Se basaban en la falsa premisa de que la
transformación de las formas espaciales y del entorno constructivo podía ser un
medio eficaz para solucionar problemas sociales. En Espacios de esperanza he
explicado cómo en su momento no se prestó suficiente atención a este craso error
metodológico, que consiste en recurrir a lo que he llamado “utopías de la forma
espacial” como vía para hallar una solución, en lugar de construir un utopismo
dialéctico abierto a las transformaciones tanto históricas como espaciales. Los
enfoques de la planificación racional también se vieron afectados por las
contradicciones de un Estado socialdemócrata que buscaba satisfacer las necesidades
de la población al tiempo que apoyaba formas capitalistas de desarrollo. La crisis
general que comenzó a finales de los años 60 y que duró hasta el inicio de la apuesta
neoliberal en los 80 giraba precisamente en torno a ese dilema al que la izquierda no
logró dar una solución válida. El auge de la crítica postmoderna fue, en mi opinión,
una reacción a esta situación más que un elemento causal y, de hecho, algunas de
sus consideraciones eran sin duda muy valiosas. Pero es cierto que ahora nos
enfrentamos a otro problema: debido a su rechazo a reconocer que la lucha de
clases es el único medio de contrarrestar el restablecimiento del poder de clase que
ha tenido lugar bajo el neoliberalismo, la ortodoxia postmoderna ha terminado por
plantear un serio obstáculo a las posibilidades de un cambio progresista. En
definitiva, existe el riesgo de una alianza nefasta entre las posiciones neoliberales y
las postmodernas, aunque, de eso estoy seguro, muchos de los que se consideran a
sí mismos parte integrante del ámbito postmoderno jamás se considerarían aliados
del neoliberalismo.
Archipiélago: ¿En qué podría consistir en estos momentos una postura crítica
dentro del discurso del ordenamiento urbano?
D. Harvey: Una postura crítica por lo que toca al planeamiento urbano debería
incluir dos elementos íntimamente relacionados entre sí. En primer lugar, debe
reconocer que las frecuentes contradicciones que se dan en el seno del proyecto
neoliberal o entre los distintos segmentos de las clases dominantes proporcionan
cierto margen de maniobra para llevar a cabo diversas actuaciones constructivas y
creativas en el proceso de planificación que pueden acarrear beneficios para los
grupos o clases marginales. En segundo lugar, ha de identificar las posibles alianzas
de fuerzas que pueden formarse en el seno de los movimientos sociales urbanos
(que, sí, todavía existen) o entre los movimientos populares más en general y que
podrían sentar una base para avanzar sutilmente en un proceso de planificación que
pudiera facilitar el desarrollo de las fuerzas favorables al cambio. Pero, además,
también hay que tener en cuenta que la lucha ideológica por reapropiarse del
derecho a la ciudad que las élites han usurpado y por afianzar los movimientos
populares podría ser un primer paso en la definición de una base política desde la
que orquestar un contraataque más amplio contra el proyecto neoliberal en general.
Archipiélago: Cuando el discurso oficial se ve obligado a afrontar el aumento de la
economía informal y sumergida en las metrópolis, del resurgir de métodos de
explotación decimonónicos y bolsas de pobreza aguda, lo hace como si se tratara de
una lacra del pasado, como si fuera un problema ajeno a la nueva organización
económica. En cambio, Usted ha señalado que el crecimiento de la informalización y
la emergencia de espacios urbanos desregulados en los que se toleran esas prácticas
es un fenómeno rigurosamente coherente con el nuevo régimen de acumulación
flexible. ¿Puede hablarnos de la coherencia de esas dos realidades? ¿Se trata, de
algún modo, de una aplicación al ámbito del urbanismo de la relación entre centro y
periferia del modelo de Wallerstein?
D. Harvey: Un elemento fundamental en el proyecto neoliberal ha sido la nueva
ronda de cercamientos de las propiedades comunes que se ha llevado a cabo a
través de la privatización. Este proceso ha significado una “segunda vuelta” de lo que
Marx llamó “acumulación primitiva” y que yo prefiero denominar “acumulación por
desposesión”. Dado que se trata de una piedra angular de la apuesta neoliberal, no
debería sorprendernos la revitalización de antiguas prácticas laborales asociadas con
la proletarización y con la pérdida de derechos en general. El hecho de que este tipo
de prácticas puedan ahora verse en los centros tradicionales del capitalismo
avanzado como Nueva York o Los Ángeles tiene menos que ver con una importación
de prácticas laborales desde la periferia o con su pervivencia desde un pasado
distante que con la ubicuidad del neoliberalismo. Desde luego, hemos tenido pruebas
suficientes de que cuanto más neoliberal se hace un país (como Estados Unidos o
Inglaterra), más altos son los niveles de desigualdad social y más comunes son esas
prácticas laborales atroces a las que hacíais referencia.
Archipiélago: También ha señalado que las inversiones en infraestructuras
orientadas a mejorar la posición competitiva de una ciudad y las prestaciones
económicas con las que se pretende atraer empresas o retenerlas en las ciudades
son una forma de subvención a los consumidores ricos y las compañías que se
realiza a costa del consumo de la clase trabajadora y de los pobres. Desde esta
posición, ¿tiene sentido defender simultáneamente (como hace, por ejemplo, Manuel
Castells) una política urbana orientada hacia la competición más feroz y una ciudad
más justa y cohesionada para todos, en la que los precios de la vivienda estén
controlados y en la que haya unos buenos servicios sociales? Es decir, ¿no son en
último término incompatibles ambos objetivos?
D. Harvey: Cuando la inversión pública se destina a la creación de un buen clima
para los negocios se está subsidiando el capital y, por tanto, se está contribuyendo al
proceso de restablecimiento del poder y los privilegios de clase. No obstante, en
estos procesos hay ciertas contradicciones que hay que analizar detenidamente. Por
ejemplo, hacer más competitiva una ciudad podría requerir prestar atención a
cuestiones relacionadas con la calidad de vida en el área urbana y, lógicamente, el
empobrecimiento atroz de la población puede constituir un elemento muy poco
atractivo para ciertas inversiones de capital. En consecuencia, si lo que se quiere es
atraer turismo y ciertos tipos de actividad empresarial, la construcción de un entorno
urbano tranquilo, creativo, interesante, etc. puede pasar a formar parte del proyecto
neoliberal. Por lo demás, la competencia espacial es siempre una competición
monopolística y en ciertas ocasiones es posible hacer un uso muy eficaz del elemento
monopolista. Por ejemplo, hacer una ciudad única, especial y “auténtica” puede
resultar muy atractivo y por esta razón hay tantas ciudades que han comenzado a
prestar atención a su herencia cultural o a consideraciones culturales en general, con
el objeto de realzar su naturaleza comercializable.
Esta estrategia puede incluir desde el recurso a la arquitectura de firma (como el
Guggenheim de Bilbao o ciertas instalaciones culturales de Barcelona) hasta la
reconfiguración y mercantilización de ciertas tradiciones. Yo no estoy a favor de este
tipo de márketing que convierte la ciudad en una marca comercial pero es
importante darse cuenta de que en estas estrategias hay contradicciones que
podrían emplearse para intentar devolver el poder a los movimientos sociales y para
mejorar el bienestar urbano. A eso me refería cuando hablaba de la necesidad de
analizar las contradicciones del neoliberalismo y de conectar ese análisis con una
comprensión de los rumbos que podrían tomar los movimientos sociales urbanos
progresistas.
Archipiélago: Últimamente han surgido voces que aseguran que se está
produciendo una cierta pérdida de poder de los estados-nación que podría redundar
en una mejora de las condiciones para la movilización y la toma de decisiones de la
ciudadanía en el plano local. ¿Qué opinión le merecen esta clase de ideas?
D. Harvey: Sostener que el estado-nación ha perdido poder es una estupidez. El
hecho de que se haya convertido en un Estado neoliberal por oposición al estado
socialdemócrata indica meramente que su papel ha cambiado. Y esto es así tanto a
nivel local cuanto a nivel nacional.
Archipiélago: En numerosas ocasiones ha sostenido que no se debería estudiar la
ciudad capitalista como una entidad legal o política ni tampoco como un artefacto
físico sino que, más bien, hay que ocuparse de procesos de circulación de capital, de
los flujos variables de fuerza de trabajo, mercancías y capitales, etc. Desde esta
posición, ¿qué piensa de la asombrosa proliferación de estudios urbanos centrados
en la idea de ciudad como “texto”, de esa especie de giro lingüístico que ha tenido
lugar en este tipo de estudios?
D. Harvey: La forma de representación de la ciudad en el pensamiento es un tema
muy importante y qué duda cabe de que en nuestra experiencia de la vida urbana
siempre entra en juego un elemento estético. Así que, en principio, no tengo ningún
problema con ciertas formas de estudiar la ciudad como un texto o de seleccionar
como tema de análisis la manera en que se representa la ciudad en el ámbito
textual. El problema surge cuando se dice que la ciudad es sólo texto y nada más.
Me parece una postura tremendamente estúpida cuya principal aportación es lograr
que los banqueros, especuladores, terratenientes y constructores hagan el camino al
banco muertos de risa, bien conscientes de que la oposición que puede plantear el
análisis textual es absolutamente insignificante.
Archipiélago: A menudo ha defendido la idea de que el capitalismo supera sus
contradicciones internas —en particular, sus crisis de sobreacumulación— a través de
soluciones espaciales. ¿Puede hablarnos de estas “soluciones” y de cómo afectan a
las ciudades?
D. Harvey: Durante mucho tiempo, las ciudades han sido sumideros para la
inversión. En consecuencia, se da una relación de vital importancia entre los flujos de
inversión en el entorno construido y la tendencia hacia la sobreacumulación (es
decir, la producción de capital excedente enfrentada al problema de la falta de
oportunidades rentables de inversión). Así pues, la construcción y reconstrucción de
las ciudades debe situarse de pleno en este contexto de acumulación y
sobreacumulación. Como señaló Marx, una de las peculiaridades del capital fijo de
tipo independiente (casas, hospitales, carreteras, etc.) es que su circulación no está
supeditada a los beneficios sino que basta con que genere intereses, una
característica importante a la hora de entender cómo el proceso urbano se integra en
las reglas de circulación del capital. Esta situación tiene distintas consecuencias: en
primer lugar, la forma espacial se ve constantemente remodelada de acuerdo con los
dictados de la acumulación y, en segundo lugar, se emprenden proyectos de
reinversión en todos aquellos espacios urbanos ya existentes que tengan una baja
rentabilidad (por ejemplo, construyendo instalaciones culturales, estadios de fútbol,
etc.). Muy a menudo estos procesos tienen lugar con perjuicio de los vecinos de la
zona y también aquí hallamos una fuente de oposición considerable a las reglas de
juego del desarrollo urbano que establece el capital.
Archipiélago: En los últimos años, entre este tipo de soluciones ya nunca se cuenta
la posibilidad de un incremento del gasto público que suponga algún tipo de
redistribución de la riqueza, una suerte de nuevo New Deal o de reforma social en el
interior. ¿A qué cree que se debe esta situación?
D. Harvey: Desde mi punto de vista, el neoliberalismo como solución a los males del
capitalismo está completamente agotado. Además, ha generado una importante
oleada de oposición por todo el mundo que está comenzando a unirse alrededor de
un movimiento en pro de una globalización alternativa o de una justicia global. En
estos momentos no creo que este movimiento tenga la fuerza suficiente o esté lo
bastante afianzado como para presentar una alternativa global, aunque veo factible
que pueda llegar a hacerlo en los próximos años. En el ínterin, por tanto, parece que
una suerte de nuevo New Deal o de retorno a formas más socialdemócratas de
gobierno habría de considerarse no sólo deseable sino también posible. Ahora bien,
al reclamar una solución de este tipo debemos estar bien seguros de no repetir los
errores de las viejas formas socialdemócratas del pasado y de no caer otra vez en la
trampa del “utopismo espacial” y en los problemas de la planificación racional tal
como se manifestaron en los años 60. Debemos dirigir la vista atrás y analizar
cuidadosamente por qué la izquierda fracasó en los años 70 y examinar las formas
en las que los movimientos de oposición están articulando hoy día una línea política
muy diferente de la que existió en el pasado. No deberíamos buscar un camino de
retroceso pendular hacia donde ya estuvimos antes, sino que deberíamos
esforzarnos por movernos en espiral a través de un nuevo estallido de energía en
torno a los ideales de un gobierno democrático.
Archipiélago: Hoy en día, en España, el único sector que mantiene activa la
economía es el inmobiliario. ¿Cuánto tiempo puede aguantar una economía en la que
la construcción y la compraventa inmobiliaria son los únicos sectores con
crecimiento? ¿Qué papel desempeña la especulación inmobiliaria en las grandes crisis
económicas?
D. Harvey: Tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos el sector inmobiliario ha
jugado un papel fundamental permitiendo a ambos países sobrellevar la recesión que
comenzó en 2001. Y esto parece ocurrir también en otros países, como España.
Merece la pena recordar el papel que tuvo el hundimiento del sector inmobiliario en
las grandes recesiones del pasado (como la del verano de 1973, el declive de finales
de los años 80, el fin del boom en Japón o la crisis fiscal en la que se vieron sumidos
Tailandia y los demás países del Este y del Sudeste asiático en 1997-1998). En mi
opinión, en estos momentos nos encontramos en una fase clásica de utilización del
entorno construido como un sumidero para el capital excedente en un momento de
sobreacumulación, y la única pregunta que cabe hacerse es cuánto puede durar esta
situación sin que la burbuja inmobiliaria estalle y si, cuando esto ocurra, habrá otras
salidas disponibles que permitan aprovechar toda esta capacidad o si nos veremos
abocados a una recesión deflacionaria (una versión a escala mundial de lo que le
sucedió a Japón en los años 90). No puedo prever el porvenir, pero estoy
prácticamente seguro de que en un futuro no muy lejano tocará realizar ciertas
“correcciones” difíciles en el negocio de la inversión inmobiliaria.
Archipiélago: En sus textos se ha distanciado claramente del tradicional desdén que
han mostrado los marxistas por las cuestiones relacionadas con la justicia y los
derechos. ¿Cree que son cuestiones que tienen un particular interés en el ámbito de
los conflictos específicamente urbanos?
D. Harvey: La cuestión de la justicia social y de los derechos es una arma con doble
filo. En mi opinión, no podemos arreglárnoslas sin tales conceptos en la vida política,
ya que son cruciales en cualquier forma de lucha. La dificultad surge cuando se
presupone que hay una única concepción fija y universal de los derechos a la que
todos deberíamos adherirnos. Sabemos que, en la coyuntura actual, el derecho a la
propiedad privada y la tasa de beneficio dominan sobre cualquier otro tipo de
derechos y que esos derechos están consagrados en la Declaración de las Naciones
Unidas. Pero también debemos darnos cuenta de que los trabajadores y los vecinos
de los barrios luchan por sus derechos y en contra de la injusticia; eliminar todo esto
de la política sería una locura. Entiendo perfectamente la crítica de Marx a los
derechos universales y comparto su postura, pero me niego a abandonar el poder de
un lenguaje que puede impulsarnos de manera muy poderosa a restablecer las
condiciones de un gobierno democrático. La definición de justicia o de derechos que
se obtenga depende de la lucha y el punto en el que Marx tenía razón es en insistir
en que la lucha viene primero. En cualquier caso, cuando necesitamos articular los
motivos por los que estamos luchando, la ideas sobre la justicia y los derechos son
imposibles de ignorar.
* Esta entrevista ha sido realizada y traducida del inglés por Carolina del Olmo y
César Rendueles.
Entre los libros de David Harvey publicados en español cabe citar El nuevo
imperialismo (Madrid, Akal, 2004), Espacios de esperanza (Madrid, Akal, 2003), La
condición de la posmodernidad (Buenos Aires, Amorrortu, 1998), Urbanismo y
desigualdad social (Madrid, Siglo XXI, 1992) y Los límites del capital (México, FCE,
1992).
© César Rendueles y Carolina del Olmo. Se permite la copia, reproducción literal y
redistribución de este texto en su totalidad y por cualquier medio siempre y cuando
sea sin ánimo comercial y esta nota se preserve.